Humanismo

En consonancia con las actuaciones que se hacen en el PDI 2021, una perspectiva pertinente con los requerimientos sociales y pedagógicos actuales, es orientar la acción institucional de acuerdo al humanismo pedagógico, eso significa colocar al estudiante en el centro de la acción escolar, es decir que la docencia, la academia, la administración, el apoyo material y de servicios, privilegien su actividad para la formación humana de los futuros maestros. En esta postura, la perspectiva humanista en una de las bases que pueden sostener la orientación institucional.

Entiende que el proceso educativo se establece por medio de una comunicación entre personas, que no implica solamente lo cognitivo y lo didáctico, sino aspectos afectivos, psicológicos, sociales, y culturales; la educación es un hacer de encuentros y desencuentros que desde la perspectiva planteada, debe implicar corresponsabilidad integral de la acción institucional. Cada quien debe hacer lo que corresponde al reconocer la colectividad como producto de la inclusión, de la tolerancia, de la responsabilidad, de la aceptación de la propia individualidad y por lo tanto de la diversidad humana.

Desde esta perspectiva, se coloca en el centro de la acción escolar al estudiante entendido como un ser activo, comprometido con su propia formación, con un sentido de corresponsabilidad, conciencia, ética y moral, justicia, libertad, autonomía y sensibilidad para la comunicación; como un ser humano que interactivo y aprende día a día en el intercambio social del acompañamiento y la colectividad.

Estudiantes BENMAC


El proceso educativo es concebido con una experiencia creadora que surge de una relación de involucramiento con el otro. El traslado de lo personal hasta lo social en una construcción de conjunto, cimentada en un aprendizaje que se caracteriza como un acto de correspondencia (Levinas en Aispuru, 2008). El proceso de aprendizaje es un acto de comunicación entre personas que se conciben en su integralidad, en su totalidad como seres humanos, facultados para razonar pero que poseen “emociones, intenciones y conciencia moral” (Gergen, 2006:12).

Bajo estas circunstancias, el trabajo institucional orientado a la formación humanística, también se reconoce como una contribución de personas en su integridad, con singularidades que se manifiestan en el hacer cotidiano, con aspectos de una vida propia que se pone en juego frente a los valores de la convivencia humana como el respeto, la tolerancia la libertad y la responsabilidad.
 

El planteamiento del humanismo en los procesos pedagógicos de la formación de profesores, se refiere a aprender a involucrarse con el otro, a construir aprendizajes desde lo individual para lo colectivo, en corresponder, en construir tareas y metas desde la singularidad orientadas hacia lo común, en el dialogo y la comunicación, por lo que se logra el crecimiento personal a través de las experiencias compartidas.

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